La televisión denuncia unas veces, otras logra concienciar de algún problema; pero tengo para mi que lo que hace la mayor parte de las veces es convertir los dramas en asunto de diario, de esos que se pierden rápidamente por entre las urgencias y las necesidades cootidianas. Las minas antipersona pueden ser uno de esos lamentables casos: no sólo las ignoramos, ignoramos la tragedia que causan, sino que las fabricamos y las vendemos.

Esta campaña, promovida por la New Zealand Campaign Against Landmines, trata de que visualicemos el problema, especialmente para los que estamos a cientos o miles de kilómetros de los escenarios de la tragedia y sólo la conocemos por los intermedios entre los anuncios que llamamos programas de televisión