El hecho de que la globalización de los sistemas de información permita a las empresas trascender su territorio físico y vender en todo el mundo, o a las instituciones dirigirse al conjunto social en el éter, no debe significar que se detenga el proceso de evolución de los tratamientos personalizados para clientes y receptores.

Las herramientas on line o la difusión a través de los social media no son el camino más efectivo para todo.   Al contrario, su abrumadora extensión está provocando simultaneamente una veloz carrera por conseguir herramientas que permitan adaptar contenidos y lenguaje a cada uno -uno por uno es la meta- de los posibles receptores de un mensaje.

Entre tanto se encuentra la llave, será bueno seguir un consejo. Si buscas el éxito a través de las relaciones, trata de establecer canales conectados y códigos personales para comunicarte con tus clientes -en el sentido amplio del término-, de manera que puedas emplearlos en el momento o en la situación que tu plan determine.  No olvidemos que la clave más delicada de una operación empresarial está generalmente en el cierre.  Y la de una organización política, en las urnas.

En ambos casos, de nada valen las explicaciones post fracaso