Vamos a ver: Soy un ‘metodólogo’; alguien que no sólo confía en las estrategias y sus metodologías -contrastadas, siempre- para llevar a cabo procesos y proyectos, sino que yo mismo he diseñado algunas, para algunos asuntos, con las que trabajo y, hasta, sobre las que baso mi trabajo como profesional de la comunicación estratégica y los asuntos públicos.  De hecho, el eje sobre el que gira la principal aportación a la sociedad de la fundación Civiliter, que presido, es una metodología, estratégica, estable y comparable, de participación y toma de decisiones de la sociedad civil en la gestión política: la mesa cuadrada.

En fin que, digan lo que digan los esnobs, soy de los que creen en la vigencia de la gestión estratégica.  Por una sencilla razón: la planificación estratégica es la que se adapta a los fines trazados de las organizaciones y se sintonizan con sus propios planes operativos. modificándolos si hace falta.Dicho esto, que veo preámbulo necesario, debo reconocer que cada día me sorprende la aparición de nuevas doctrinas, enfoques, técnicas… metodos para esa gestión, estratégica.  Por supuesto que no estoy contra la mejora ni contra lo nuevo, faltaría más: la innovación es uno de mis caminos permanentes, horizontales. Pero me escaman las… modas; me interesa mucho distinguir las ideas de los productos…  Sobre todos los que están en oferta cada temporada.

Échenle un vistazo a esto:

 

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Despejar la paja del trigo… No diré más, juzgen ustedes.

Y háganme el favor: entreténganse en investigar cada uno de los epígrafes y vean a qué llegaron o para qué sirvieron realmente.

Si es que la inteligencia parece lo último que interesa…

Lo comentamos.  Cuando quieran.