Básicamente por que sabemos muy bien que hoy todo gira en torno a la comunicación. Mucho más aquello que tiene que ver con el mundo de la empresa, los negocios y el management. Lo sabemos los consultores, pero también lo sabemos como empresarios; como lo saben muy bien los clientes y lo saben también todos los que está en medio o al lado o delante o detrás. Ahora ya es así. Hoy.

La universalización de Internet y la proliferación de herramientas que promueven y facilitan la conversación continuada entre personas y grupos no sólo ha influido en lo ‘virtual’, sino que ha determinado cambios de muy gran calado en la vida real, en el comportamiento de las personas, acelerando los procesos de comunicación y multiplicando los canales disponibles. También ha provocado un incremento del afán por comunicar. Todo el mundo tiene hoy algo que decir y todo el mundo quiere hoy oir a los otros.  Esto ocurre en el mercado, sí, pero también dentro de las redes que son en sí mismas nuestras organizaciones y empresas.

En realidad hace décadas que la comunicación está en la base de cualquier estrategia empresarial o de negocio. La antigua cuarta P del marketing clásico es hoy la madre o matrona de las otras tres. La información sobre la que siempre ha de sostenerse cualquier iniciativa -como siempre ha sido-, hace mucho tiempo que dejó de ser una cuestión estática para convertirse en un ejercicio dinámico. Información que fluye.

Cuando Kissinger decía que la “información es poder” se refería a eso en realidad, a la dinámica de la comunicación. Todos sabemos que la información por si misma no sirve para nada, que sólo tiene valor cuando está en movimiento, cuando se transforma. Los entusiastas dicen que la conversación es la clave. Desde luego es una de ellas, de las fundamentales; tanto en la actividad exterior de nuestra organización como en la interna.

Ahora, con nuevas y probadas herramientas, con nuevas necesidades y nuevos hábitos, la comunicación como proceso y la conversación que lo caracteriza adquieren una potencia que nadie debe correr el riesgo de desaprovechar. Máxime cuando, como pasa con todos los vectores que efectivamente cambian el estado de las cosas en nuestro mundo, se conoce que el desprecio de lo nuevo o la tardanza en comprender los cambios que provoca y adoptar sus premisas puede costarle a uno muy caro y dejarle atrás por bastante tiempo. O fuera del negocio…

El Congreso de Empresa 2.0 y Social Business, que se va a celebrar en Sevilla el 17 y 18 de mayo, es un buen lugar para ponerse al corriente de todo esto, en términos reales y sobre casos y experiencias. Yo estaré allí. Entre otras razones porque he comprobado que mis resultados como consultor de comunicación han mejorado considerablemente con aquellos de mis clientes que ya han comprendido esta nueva realidad y han comenzado a adoptarla adecuadamente.