Hace casi 8 años, en un congreso celebrado en 2003, la ICCO, International Communications Consultancy Organisation, la mayor organización mundial de consultoras de comunicación y relaciones públicas, que hoy representa a más de 1500 empresas, estableció un documento de principios que se dió en llamar “Carta de Estocolmo”.

No, la Carta de Estocolmo no es un viejo documento.  Ni siquiera en estos tiempos en los que todo corre que se las pela. Y no lo es porque estos mismos tiempos han traido una inacabable multiplicidad en las formas en que pueden desarrollarse estrategias y acciones de comunicación y porque eso ha dado pié a que numerosas entidades, personas o empresas y hasta asociaciones o servicios públicos, se autodefinan, ocasionalmente las más de las veces, como empresas o consultoras de comunicación, cada una con sus avíos y con su ciencia y no todas con la conciencia profesional ni empresarial de pertenecer a un sector, que es global, que tiene historia por detrás y por delante, y que se basa en la confianza, en la credibilidad y en ciertos estándares.

A la mayoría de esas entidades ‘de fortuna’, que nacen y mudan, cuando no mueren, con una rapidez tan vertiginosa que parecen desarrollos virtuales, en España las solemos llamar ‘chiringuitos’, aunque dispongan de los papeles y certificados de rigor,  y suelen encontrarse en los entornos de lo público y en la clientela de su clientela (y esto no es un acertijo…)

Por eso se me ha ocurrido revisar aquella Carta de Estocolmo de la ICCO de 2003. La leo en voz alta, quiero decir: la transcribo en este cuaderno.  Ni falta cara ni sobra mano. Piensen sobre ello.  Y busquen huellas de estos principios en la realidad que les rodea. Ojalá las encuentren, eso significará que no van mal despachados…

Carta Profesional de la International Communications Consultancy Organisation

Las consultoras de relaciones públicas son empresas de servicios profesionales que ayudan a los clientes a influir sobre las opiniones, actitudes y comportamiento. Esta influencia está acompañada por la responsabilidad con respecto a nuestros clientes, nuestro personal, nuestra profesión y la sociedad en general.

1.Asesoramiento y Consultoría objetiva
Las consultoras de relaciones públicas no deben tener intereses que puedan comprometer su papel como consultora independiente. Deben aproximarse a sus clientes con objetividad, con el fin de ayudar al cliente a adoptar la estrategia de comunicación y actitud óptimas.

2.Sociedad
Una sociedad abierta, la libertad de expresión y la libertad de prensa crean el contexto para la profesión de las relaciones públicas. Las consultoras funcionan dentro del ámbito de esta sociedad abierta, respetan sus leyes y trabajan con clientes que comparten este mismo punto de vista.

3.Confidencialidad
La confianza es la base de la relación entre un cliente y una consultora de relaciones públicas. La información que proporciona un cliente de forma confidencial y que no se conoce públicamente no debe compartirse con otras partes sin el consentimiento del cliente.

4.Integridad de la información
Las consultoras de relaciones públicas no deben mentir conscientemente a una audiencia sobre una información precisa ni sobre los intereses que representa un cliente. Las consultoras deben hacer todo lo posible por ceñirse a la precisión.

5.Cumplimiento de Promesas
Las consultoras deben trabajar con clientes para establecer expectativas claras por adelantado sobre el resultado de sus iniciativas. Deben definir objetivos específicos para las acciones de comunicación y luego trabajar para hacer realidad sus promesas. Las consultoras no deben ofrecer garantías que no sean viables o que pongan en peligro la integridad de los canales de comunicación.

6.Conflictos
Las consultoras pueden representar a clientes con intereses encontrados. No se comenzará a trabajar para un nuevo cliente con intereses opuestos sin que se haya ofrecido primero al cliente actual la oportunidad de ejercer los derechos recogidos en cualquier contrato existente entre el cliente y la consultora.

7. Representación
Las consultoras pueden rechazar o aceptar un trabajo según las opiniones personales de la dirección de la empresa o del objetivo de la organización.

Comunicación Empresarial y de buen Gobierno
Las consultoras de relaciones públicas que ofrecen servicios de Comunicación Empresarial y de buen Gobierno, deben mantener un comportamiento ético e implementar las mejores prácticas de negocio en su trato con las diferentes audiencias.

En general, a nosotros nos sirve. ¿Y a ustedes?. Pues eso…