Muchas vueltas está dando ya en el mundo anglosajón, como era de esperar, la conferencia que antes de ayer pronunció Lionel Barber, el editor de Financial Times, en la reunión del Media Standards Trust, en Londres.  Why journalism matters, fue su título.

En la misma trató de establecer una guía de valores del periodismo y, por asmilación, una serie de razones por las que el periodismo tradicional -¿podemos llamarlo ya así?- debe tener las riendas de la revolución de los medios que está provocando Internet. Barber partió de la cruda realidad, que él mismo define citando a The Economist, de que “el negocio de vender palabras a los lectores y vender lectores a los anunciantes, que ha mantenido su papel en la sociedad, se está cayendo a pedazos”.

lionelbarber

Efectivamente, la aparición en escena de Internet ha cambiado radicalmente el modelo de relación del individuo con la información y eso ha enido un  efecto de cadena. Es evidente.  En este escenario, los grandes grupos periodísticos se afanan por conservar su status o, mejor quizá, por mantener la llave operativa del cambio, en base a cietos valores que pretenden garantizar.  Para Barber el periodismo tiene seis funciones claras, que expreso usando sus propias palabras, aunque resumidas, y añadiendo entre paréntesis una controversia que aporto:

1.- Servir noticias: cosas que el lector no sabría de otro modo (Ya sí se saben de otro modo: ahí esá la red).

2.- Vigilar al que tiene el poder (Cualquier poder, debería ser; el poder político, y si es contrario, es lo que viene a ser).

3.- Proporcionar análisis de lo que hay (Esto se confunde demasiadas veces con la prescripción política y moral y es una de las principales fuentes generadoras de desconfianza hacia el periodismo, en la práctica).

4.- Contribir a la empatia social, al reconocimiento de la sociedad en que vivimos y sus valores (Lo que viene viéndose más como un factor de homogeneización).

5.- Servir de foro publico (Al que ralmente acceden sólo algunos, a través de filtros de intereses muy poderosos).

6.- Movilizar a la opinión pública (Efectivamente, pero ¿hacia donde lo han hecho eneralmente?).

Ya ven, me permito enmendar la plana de Barber, au nque lo hago para provocar en ustedes una reflexión crítica sobre sus afirmaciones. Y sobre el periodismo en general.  Entre otras razones, porque no creo que haya sobrevivido a las últimas décadas ese periodismo de buenas intenciones y grandes responsabilidades que Barber quiere ejar como poso de su conferencia.

Como viejo periodista, sigo creyendo que Lord Northcliffe tenía bastante razón cuando dijo que “news is what somebody, somewhere wants to suppress; all the rest is advertising.” Hoy día es publicidad lo que conforma la mayor parte, la inmensa parte de cada periódico de cada mañana, pequeño o grande.  Eso, a los lectores, que no son tan manejables como creían los grupos de medios hasta hace unas horas, les empieza a oler.

Asi que, partir de unos principios que ya no son reales, que están siendo orillados por la gente porque han dejado de ser creíbles, no parece camino para defender el periodismo y reubicarlo en el siglo. Parafraseando a Einstein, diré que nunca un problema encontrará una buena solución si nos mantenemos en los mismos principios que lo crearon.

Les pongo un enlace al texto completo de la conferencia de Lionel Barber, por gentileza de la Pressgazette.

Por cierto, esa es la conferencia de la que todos los periódicos se han limitado a extraer la afirmación de que los medios cobrarán por el acceso a sus servicios en Internet en menos de un año.  Lo que importa es lo que importa