Hace unos meses, las principales empresas de comunicación de Andalucía contituimos la asociación empresarial aaCOM. Ya saben, definir el sector, posicionarse… Hay una página donde se expresa ésto: www.aacom.es.

La crisis, que se ha cebado y ha afectado radicalmente a los generalmente  ineficaces y mal planteados planes de comunicación de los gobiernos y administraciones españolas, tal vez por esas cualidades de las que carecen salvo algunas excepciones, ha frenado temporalmente esta estrategia corporativa y nos ha devuelto a todos a nuestros despachos a defender lo nuestro, a defender a nuestros clientes y nuestros puestos de trabajo.    Por eso me he acordado del documento cuasi-fundacional de aaCOM, en el que reflexionábamos sobre el papel de la comunicación, profesionalizada, ojo, en nuestra sociedad.  Lo transcribo a continuación. Pónganlo en negativo y tendrán lo que habitualmente se viene haciendo en la práctica en este campo y con estas herramientas.  En España.

En la pirámide de la comunicación, la consultoría estratégica ocupa la base es la pieza clave que sostiene el conjunto, ya que realiza los análisis y las auditorias, produce el diagnóstico, define los objetivos y establece las estrategias y recursos para alcanzar los objetivos.

Los consultores de estrategia de comunicación son los aliados naturales de las instituciones y empresas, a las que ayudan a desplegar una comunicación eficiente que utilice, en cada momento, los recursos apropiados (publicity, marketing, creatividad, mensajes, planes de medios, diseño, publicidad, relaciones con los medios de comunicación, eventos, relaciones públicas, etc.).

Para AACOM, el valor de la comunicación radica en la estrategia. Estamos convencidos de que la consultoría estratégica es la única herramienta capaz de planificar con éxito las acciones de comunicación. Sin una estrategia previa, las actuaciones de comunicación, como el diseño, la publicidad o la organización de un evento, carecen de coordinación y, casi siempre, de resultados (entre otras cosas, porque al no estar planificadas, éstos no se pueden comprobar). La comunicación entendida como estrategia es la que proporciona el éxito. La otra comunicación, la que se limita a la acción, no o garantiza.

Los asesores de comunicación son expertos capaces de diseñar las estrategias apropiadas para cada objetivo o meta, identificando los públicos, recomendando los recursos y métodos más eficaces y optimizando los recursos para obtener la máxima eficacia. En los países avanzados, suelen operar como asesores de las empresas, como diseñadores de las estrategias y campañas y como ejecutores de las tareas de comunicación más complejas y delicadas.

Aunque su especialización es la estrategia y la asesoría, estas empresas consultoras están preparadas además para ofrecer servicios integrales, desde el diseño de un plan de comunicación o una campaña de publicidad hasta la organización de eventos, las relaciones internas, el trabajo de los grupos humanos, los planes de marketing, las relaciones con los medios, la publicity, las publicaciones, la formación de portavoces, la creación de foros, la presencia en Internet, la comunicación de crisis, la utilización de las redes sociales y la incorporación y uso de las nuevas tecnologías y métodos avanzados a la comunicación.

AACOM, que reúne ya a las principales empresas andaluzas del sector, algunas de las cuales figuran entre las diez primeras de España, aspira a conseguir en Andalucía lo que ya es práctica común en las sociedades más avanzadas: que los consultores estratégicos ayuden a las instituciones y empresas a utilizar la comunicación profesional con la máxima eficacia y eficiencia.

Los miembros de AACOM, que cuentan entre sus clientes con muchas de las grandes empresas españolas, algunas de ellas incluidas en el IBEX 35, tienen un especial interés en colaborar con las administraciones públicas andaluzas y, especialmente, con la Junta de Andalucía para que la comunicación sea utilizada con toda la eficacia y profesionalidad posible y para que esa comunicación avanzada contribuya no sólo a la modernización del tejido productivo andaluz, sino también a reforzar la relación entre lo público y lo privado, entre los ciudadanos y el gobierno y también a potenciar valores democráticos como la información al ciudadano, la transparencia en la gestión pública y la necesaria satisfacción de la ciudadanía ante la acción de gobierno.