La llegada de los social media ha reforzado una tendencia, que ya venía creciendo en los últimos años en el ámbito de las relaciones públicas, hacia la comunicación directa y, sobre todo, hacia una concepción de la comunicación como diálogo.  La influencia del clue train

Por contra de lo que algunos pudieran haber pensado, ligeramente, este fenómeno de las redes y los medios sociales no ha venido a facilitar las cosas, sino que ha impuesto a las empresas y a las organizaciones unos requisitos mucho mayores en su capacidad de respuesta, especialmente en lo que se refiera a la velocidad y al volúmen de entradas/salidas gestionado.  Aunque lo principal, desde luego, es la inteligencia de la comunicación: el amateurismo, tan habitual en nuestra economía y, peligrosamente, en nuestras administraciones públicas, se convierte en un riesgo evidente en estas circunstancias, si quienes dirigen empresas o instituciones están orientados a los resultados de su misión y no a otras cosas, claro…

Y no olvidar que, con tales tiempos y tales flujos, hay que afinar la capacidad para discernir entre los asuntos importantes y aquellos anecdóticos, que no tienen mayor trascendencia, o los que están destinados a desaparecer sin mayor impacto, que son los más.