Hace unas semanas el popular Risto Mejide llevó a Twitter un problema que como cliente tenía con Canal+: Una tontería por parte de la compañía de televisión de pago que, para darlo de baja, le pedía la devolución de unos cables que iban con el equipo del decodificador. En fin, las cutreces habituales de las empresas de ese tipo.

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Risto Mejide tuiteó, la compañía contestó… hasta aquí todo normal.  Pero traigo el caso a mi blog por el artículo que sobre la secuencia publicó días después el portal profesional marketingdirecto.com, que sigo habitualmente y que recomiendo.

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Como ven, marketingdirecto.com titulaba “Así es cómo Risto Mejide incendió Twitter por #unHDMIy2Euroconectores” y analizaba el caso con datos y tablas. Correcto, interesante y, desde luego, llamativo.

Pero al leerlo con detalle y ver esos datos no tuve más remedio que preguntarme…

¿Qué es incendiar Twitter?.

El artículo dice textualmente: “Por supuesto, teniendo 1,5 millones de seguidores en Twitter no es de extrañar que en las primeras horas, su primer tuit generase más de 600 RTs. A las dos horas del lanzamiento del primer tuit, el hashtag que Risto había creado para la ocasión, #unHDMIy2Euroconectores había generado más de 2.350 menciones, que a las 4 de la tarde se convertían en 3.900. El resultado de la viralidad fue convertirse en el TT principal hacia el mediodía”.

En este caso, con un millón y medio de seguidores, 600 RTs suponen una reeplotación del 0,04% sobre el total;  3.900 menciones con el hashtag son el 0’26% de ese mismo ‘fondo de mercado’.

Las cifras son estupendas, no es eso lo que quiero señalar, y demuestran claramente el tirón que tiene Mejide y su buen manejo como publicista.

Pero trasladémoslas para acercarnos a los mundos mucho más pequeños en los que nos movemos el común de los mortales tuiteros, que ni siquiera soñamos -para algunos, como yo, más que sueño sería pesadila…- con una cifra así de seguidores.

Si aplicamos esos porcentajes de reexplotación a una cuenta dummie de Twitter, obtendríamos que 1 sólo RT sería el 0’04% con 25.000 seguidores y 1 mención del hash el 0’26% si tuviera 3.846 seguidores. ¿Que hacer cuando se tienen 300, 400, 1.000…?

Bueno, habrá otras reglas de cálculo para trasponer idealmente esos datos, pero me choca la evidencia de que no se trata de cifras referenciales, al menos no creo considerables las que hacen sostener sobre el número de seguidores el éxito de la acción.

Cuentas con numero de seguidores sensiblemente inferiores obtienen a menudo porcentajes mucho mayores de explotación y, lo que me parece más importante, probablemente más orientados y por tanto más rentables. Quizás la clave esté en la naturaleza y en la dispersión de tales seguidores.

En realidad se trata de una anécdota, pero lo digo para que nadie se amilane y crea que hay que alcanzar techos como el de Risto Mejide para sacar resultados brillantes de una cuenta.

Lo que sí hay que hacer es saber que es lo que se tiene entre manos y para qué. Poco más.

Ah, y quédense con las cantidades que convierten un asunto en un TT, un miércoles cualquiera…