O un MacBook como el de la foto…

Fuera de bromas.

Una buena gestión de la comunicación corporativa requiere una visión claramente definida, una buena planificación y una evaluación continua de acciones/resultados.

Vivimos en un mundo y unos tiempos en los que hemos aprendido a usar prudentemente los resursos disponibles, pero sin perder nunca de vista los objetivos que nuestro propio desempeño nos marca y los requerimientos de las partes interesadas en nuestra actividad o nuestro producto.  Una cosa es la prudencia y otra la austeridad: Lo que debe hacerse debe hacerse, aunque, claro está, con la mayor certidumbre y eficiencia.  Y aquí es donde es muy importante la secuencia desde la visión hasta la evaluación continua de nuestros planes y actuaciones.

MacBook (Autor desconocido)

Lo normal, al menos por estos pagos, ha sido tirar por elevación en el ámbito privado o con pólvora del Rey en lo público.  Cualquier análisis histórico, y basta sólo con mirar en años recientes, pone de manifiesto un continuum de campañas y planes rutinarios y poco engarzadas con los resultados.  En ambos planos.

¿Cuantas empresas privadas pueden mostrar sus cuentas de inversión en comunicación cuadradas con ingresos por ventas o servicios y hacerlo usando diferenciadores?  ¿Cuantas instituciones de lo público pueden siquiera justificar técnicamente la necesidad de tal o cual campaña y la idoneidad y eficiencia de esta y no otra acción de las realizadas… o sus presupuestos?

Pero todo eso se está quedando ya en esa historía.  La escasez está llevando a los que aún son capaces de pensar a los terrenos del sentido común y está surgiendo una nueva cultura de la comunicación, que ya no tiene que ver con disponer de mas o menos dinero sino en aplicar más o menos inteligencia y actuar con criterios profesionales.

Profesionales, ojo. Pero hablo de “profesionales” de la comunicación; no hablo de “profesionales” de la venta de servicios y otros suplidos según catálogo…

Para los recien conversos y otros novatos, los primeros se distinguirán ante ustedes por proponer ese triplete de visión-planificación-control de una manera concienzuda, argumentada y justificadamente, con razones y herramientas, con planes de corrección si se precisan.  Sobre el papel.  Los otros, suplantadores de la comunicación profesional en territorios más atrasados, venderán actuaciones como si de productos se tratara y a lo sumo presentarán y hasta anticiparán unas cuentas supuestas de resultados, basadas en parámetros establecidos de antemano y nunca probados.

En los tiempos que corren y con lo que estamos -al fin- aprendiendo, ya no va quedando sitio para los vendedores de humo.  Y menos aún para los compradores.  Ni siquiera de esos que pagan con el oro del Rey…

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