Todo el mundo habéis oído hablar del test de Rorschach y lo habéis visto, si no personalmente, seguro de que si en películas y series.

¿Lo reconocéis?. El test de Rorschach es una técnica de diagnóstico utilizada por psicólogos, psicoanalistas y terapeutas. Su aplicación sirve para evaluar la personalidad… vamos: para descubrir o constatar cómo funciona el coco -disculpen el vulgarismo- de una persona.

El terapeuta o analista te va enseñando láminas como la de arriba y tu le vas diciendo lo que ves en ellas. Como son bastante abstractas, lo que cuentas que ves viene a ser una producción de ti mismo: de tus fobias, de tus miedos… de tus deseos.

Y aquí quería llegar yo, que lo primero que he pensado cuando he conocido la polémica sobre el cartel de los belenistas sevillanos es que éste, con su arcángel y su Giralda y su azucena o lo que sea que sea que retrata, ha venido a actuar en ciertos sectores de la sociedad sevillana como una lámina de un curioso test de Rorschach particular y que, al ver la imagen, cada quien ha sacado a relucir sus fantasmas, sus obsesiones y sus otras negruras… o sus deseos.

Este es el objeto detonante…

El otro día en la serie “La que se avecina” hicieron un gag en el que presentaron a uno de los personajes una de las láminas reales del test de Rorschach y Vicente, que era el tal, respondió inmediatamente: “Yo ahí veo un fuera de juego clarísimo”…

Y en el dichoso cartel -que por cierto no es ni menos ni más bueno que los de años anteriores-, muchos han visto lo que públicamente y hasta con aspavientos y escándalo han dicho que han visto.

¿Lo pillamos?

Si queréis me explico más…