Dentro de un par de años se cumplirán los 500 desde que partió de Sevilla la expedición que verificó, entre otras cosas, que la Tierra es redonda, sus recursos son finitos y hay una sola especie humana que la gobierna en todo el orbe: la expedición Magallanes-Elcano tuvo ante sí, de manera empírica, la primera visión global del mundo en que vivimos.

No es un asunto doméstico: es global. Entre 2019 y 2022 España conmemorará esa trascendente hazaña y, para ello, en los últimos meses, se ha puesto en marcha la máquina del Estado, creando una comisión nacional para el caso e iniciando la creación de comisiones ministeriales específicas, introduciendo beneficios fiscales ya en los presupuestos de 2017 y encargando a sus distintos departamentos la planificación de acciones al respecto. Podría parecer demasiado tarde, pero no lo es. Todavía…

En Sevilla, ya en 2007, la sociedad civil se movió para proponer un modelo de conmemoración que, yendo más allá de la justa memoria, sea capaz de producir verdaderas oportunidades de desarrollo y proyección para nuestra tierra y sus gentes. Con esta ciudad liderando la efeméride de la que fue protagonista principal.

Así nació la Iniciativa Ciudadana Sevilla 2019-2022, con la misión de provocar el escenario en el que reunir y promover el trabajo conjunto y en red de todas las partes interesadas. Un ejercicio de innovación social, pilotado por la Fundación Civiliter, en el que se lleva 10 años trabajando por una conmemoración que trascienda del papel y los acontecimientos festivos, que suponga un verdadero posicionamiento en lo global y una oportunidad de progreso y generación de riqueza. La sociedad civil desarrollando ideas, propuestas… persiguiendo una conmemoración global, humanista, positiva. Y, sobre todo, rentable en todos los aspectos posibles. Con poco respaldo tangible por parte de las autoridades locales y regionales que, hasta ahora, no parecen muy interesadas ni operativas con el acontecimiento…

Sin embargo el momento sigue siendo inmejorable. El mundo se está “psicoanalizando”: todos los escenarios de futuro se colocan en la franja 2020-2030. Es una época de cambios: una oportunidad -aún aprovechable si nos ponemos realmente a ello- para colocarnos en el discurso internacional, en la sociedad futura que ya va siendo presente.

La Tierra y la humanidad que la habita necesitan, en estos tiempos, de esfuerzos que faciliten la universalización del conocimiento y de las opciones, a la par que necesita el despertar de una nueva conciencia, ya avistada por algunos, que entienda nuestro mundo, y sus posibles extensiones hacia el espacio, como algo vivo, sensible y trascendente. Hay miles de posibles proyectos que desarrollar, miles de preguntas que hacerse, miles de necesidades que cubrir. Y Sevilla, como origen y final de aquella trascendente epopeya, puede ser el escenario, el símbolo que visualice todo ese proceso global.

Sólo quedan dos años para la gran prueba. No es mucho tiempo pero no hay que desesperar. En menos tiempo, entre 1517 y 1519, Magallanes consiguió el apoyo de la Corona en el siglo XVI, reunió la financiación necesaria y montó la armada que habría de llevar a cabo esta gesta histórica, global y esencial para comprender el mundo que vino después y hasta hoy.

Aún podemos hacer cosas, muchas, las que nos propongamos seria y eficientemente: todas. Menos perder el tiempo…