Les contaré una historieta. Lucca es una pequeña y hermosa ciudad de la Toscana, entre Pisa y Florencia, que siempre ha entendido la vida de otra manera.  En Lucca se valora el slow y siempre calaron hondo las teorías del pensador y pedagogo Tonucci que hablan de la ciudad de los niños.  Lucca es una ciudad con carácter, no crean, una de las más longevas repúblicas italianas, junto con Venecia, y una de las que mejor han conservado y conservan su patrimonio material e inmaterial.

En Lucca, hace unos años, crearon el tercer museo dedicado al arte de los tebeos en Europa, después de aquel francés de Angouleme y el belga de Bruselas: el Museo Nazionale del Fumetto.  Hoy es el más innovador de los tres.  Y no sólo por que use de las nuevas tecnologías o porque juegue con espacios más o menos interactivos, ni porque haya creado una scuela en la que se aprenden técnicas de comunicación a través de las imagenes y los cómics; sino porque entiende que el mundo de los tebeos es sencillamente el mundo del arte, a las puras y a las duras, con mayúsculas, sólo que mas divertido…

Comics are art. Just funnier. Eso dice su última campaña publicitaria, que es así de brillante:

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