Lo sé, mezclo dos títulos para hablar de uno pero, en realidad pienso en tres. Vamos por partes. El crash de la información es el último libro de Max Otte que conozco y es, sencillamente, impresionante. No porque descubra nada, que a estas alturas ya todos sabemos o intuimos que las grandes corporaciones nos mienten, con la ayuda necesaria de gobiernos y medios de comunicación comercial, sino porque explica cómo y porque da detalles de los mafiosos del gran engaño.

Les transcribo, porque es ajustado, el texto de promoción del libro que ha distribuido la editora (Ariel):

Desfigurar, dar datos falsos, minimizar las circunstancias agravantes con mensajes positivos pero inanes, desorientar deliberadamente, soliviantar o aturdir, exagerar… Todo eso pertenece al repertorio de la desinformación y en nuestra sociedad es, desde hace mucho, más que moneda corriente.

El colapso de los mercados financieros, provocado por la venta masiva de títulos cuyo riesgo fue sistemáticamente ocultado, se debió en gran medida a la propagación del virus de la desinformación que afecta a toda la sociedad.

La avanzadilla en esos engaños y ofuscaciones la constituyen las grandes empresas de alimentación, que desorientan al consumidor con datos confusos e incomprensibles sobre el peso, la calidad y el precio de los artículos. Los buscadores  de Internet utilizan la información como auténtica materia prima para vender a empresas que buscan adelantarse a las necesidades del cliente. Prácticas ilegales, en su mayoría permitidas, y que muy poca gente denuncia realmente.

Los periodistas contribuyen notablemente a la desinformación. Las informaciones financieras no se basan en una sensata pericia, sino en la dramatización o la falacia; y los gobiernos proclaman tener a los bancos y la economía en sus manos, cuando en realidad actúan como su agente.

Con el libro en las manos, me acuerdo de aquel otro que alguien editó con textos de Ramonet y de Chomsky bajo el título de Cómo nos venden la moto; o del otro, más grave, de Vicente Romano titulado La formación de la mentalidad sumisa.  Busquen ambos. Aunque les suene a apocalíptico o, por lo menos, a incómodos, en estos tiempos de verano, les aseguro que encontrarán en ellos razones para cuestionar sus propias visiones del mundo y, a la postre, nuevos comienzos para operar con fortuna en este escenario permanente en el que vivimos.

Y recuerden que Otte es quien escibió el libro que anunciaba la crísis ésta que padecemos ¡y que lo hizo en 2006!. Asi que demósle una chance. Si quieren, échenle un vistazo aquí.