El BLOG de Benito Caetano

Comunicación, asuntos públicos y otras emergencias...

Categoría: INTELIGENCIA

SMART CITIES vs. CIUDADES INTELIGENTES: Más que una cuestión de matices…

A ver, lo que quiero decir enfrentando ambos conceptos es que, por muchas revueltas idiomáticas y/o semánticas que queramos dar, una cosa es una ciudad inteligente y otra una smart city.  Aunque haya quien quiera que se confundan los conceptos, no se si interesadamente -no entendería un “para qué”- o por simple ligereza…

Por partes. Definamos inteligencia que, según el DRAE en sus tres primeras acepciones,  es la “capacidad de entender o comprender” o la “capacidad de resolver problemas” o mismamente el “conocimiento, comprensión, acto de entender”…  ¿Que quiere decir eso? Pues que el sentido de la inteligencia se relaciona con la comprensión de las cosas y con la solución de los problemas.  En cierta ocasión oí decir a Jose Antonio Marina, hablando de las ciudades, que “la inteligencia es la capacidad de resolver cuestiones nuevas con conocimientos viejos”; o sea, encontrar explicación y soluciones para asuntos que se presentan imprevistamente y con características no conocidas hasta el momento, acudiendo a lo que ya sabemos de antemano.  La información no es la inteligencia, la inteligencia es lo que se deduce del uso práctico que damos a la información.

Y a eso no alcanza una smart city. Una smart city se limita a dotarse de instrumentos que obtienen y procesan información y que, como consecuencia, facilitan la administración automática de determinados procesos y procedimientos.  A lo más que puede aspirar es a la aplicación de la inteligencia articial, que no es otra cosa que una aproximación informática a la inteligencia humana.

Porque la inteligencia sin emociones es incompleta.  Una de las funciones clásicas de la inteligencia es el conocimiento que desemboca en la producción de la ciencia y la técnica. Sin embargo, este proceso así limitado fracasa en el campo del afecto, la convivencia y, en definitiva, de la propia felicidad humana.

Aparece la dimensión social de la inteligencia, en tanto capacidad de la naturaleza y la condición humana. Asi podemos hablar del grupo inteligente y decir que es aquel que favorece la creatividad de sus componentes y promueve la acción, pasando así a la forma de felicidad compartida, incitando la capacidad de colaboración de las personas.

La ciudad inteligente es, pués, aquella que está en mejores condiciones de servir al ciudadano, facilitando y estimulando la acción de sus habitantes. La ciudad inteligente es aquella que acoge a ciudadanos capaces de transitar proyectos posibles a proyectos reales, creando una cultura urbana diferente, y embarcados en la tarea de perseguir la felicidad personal y colectiva.

¿Y por qué todo esto? Pues porque la novelería imperante y la presión de los medios de comunicación, olvidados definitivamente sus funciones sociales, están haciendo que se suplante el concepto de ciudades inteligentes por el de smart cities y esa reducción no la podemos permitir.  Porque salimos perdiendo como sociedad.

Me parece fantástico todo eso de la IA, me confieso early adopter y hasta un poco friqui de la tecnología, pero no podemos perder el concepto y la misión real de una ciudad inteligente, de una humanidad inteligente.  Como caigamos en esa trampa, la que supone confundir inteligencia con sistemas informáticos, vamos literalmente de culo.  Con perdón.

Así que dejemos convivir ambos conceptos, distinguiendo higiénicamente tal de cual, y prosperemos en ambas direcciones.  Sin fastidiar nada.

Las ciudades que mejor llevan su ‘estrategia inteligente’ (#smartcities). Barcelona, la única española…

Nokia lanzó en noviembre pasado un estudio que identifica las mejores prácticas de 22 ciudades inteligentes de todo el mundo en base a su nivel de desarrollo de aplicaciones TIC y de tecnología IoT en torno a tres pilares: inteligencia, seguridad y sostenibilidad: The Smart City Playbook (‘El libro de la Ciudad Inteligente’).  Entre esas 22 ciudadaes ´solo hay una española, Barcelona…

Pero lo que más atención me llama es que Málaga o Sevilla -desde donde escribo- no aparecen en un informe, en una lista, en la que hay ciudadaes con un cero patatero o un uno raspado en algunos de esos tres campos. Se ve que, aunque la propaganda pregone recurrentemente nuestros pretendidos avances en estas materias, aún somos irrelevantes en el panorama smart.

Hay que seguir en la senda y aumentar los esfuerzos, no tanto por la aplicación tecnológica que pide el desarrollo de las asmart cities como por los objetivos de progreso, seguridad, sostenibilidad, etc., que persigue la estrategia.

Sevilla lo tiene más apurado, porque anda ahí queriendo ser reconocida como capital verde europea en 2019 y no parece que los ritmos -como en casi todo los demás proyectos ciudadanos hoy por hoy- sean los más adecuados.
Veremos…