El BLOG de Benito Caetano

Comunicación, asuntos públicos y otras emergencias...

Autor: benitocaetano (página 1 de 39)

EL PERIODISMO IMAGINADO Y LA CRUDA REALIDAD

(Apuntes a partir de “El periodista universal”, de David Randall)

El periodista argentino Jorge Lanata dice tener registrada la cabecera de un periódico que no sería periódico porque saldría y se llamaría “Cada tanto”. Sostiene Lanata que sólo “cada tanto” y nunca cada día se produce alguna noticia que merece ser tenida por tal y contada finalmente a los lectores. Será un farol, claro, pero sostiene idealmente una teoría del autor que viene a decir que diariamente los periódicos se llenan -se rellenan, diría él- de algo que podríamos denominar “producción industrial de información”, que no tiene nada que ver con lo noticiable y que no es siquiera relevante en la mayoría de los casos, cuando no directamente forzada e incluso inventada. El periodismo tradicional siempre consideró como noticia aquel fenómeno o detalle de la actualidad que era publicado en un periódico, otorgando, de ese modo, a los propios periódicos la facultad de determinar qué es lo noticiable.

Es aceptada generalmente la idea propuesta por Lacan de que la realidad es pura fenomenología. Descartadas las antiguas filosofías, en la práctica sabemos que la realidad se forma exclusivamente por lo que percibimos. La actualidad también, claro; y en los últimos tiempos -por ser optimistas: tal vez haya sido siempre así desde que dejaron de ser diarios de avisos- los periódicos han emprendido un camino mucho más rentable que el de servir sencillamente noticias: construir la actualidad, construir la realidad. En medio de todo esto estamos los periodistas. Consciente o inconscientemente.

En su popular libro “El periodista universal”, David Randall parece creer que los periodistas podemos y debemos intervenir decisivamente en este proceso, actuando en favor del lector y procurando en todo caso una información profesionalmente aceptable y éticamente correcta. Desde ahí reflexiona sobre la casuística del trabajo de informar, ofreciéndonos un catálogo de notas prácticas que compendia los aspectos que el autor considera más importantes en la practica diaria de los periodistas, aliñado con recomendaciones y anécdotas que los ilustran.

Esta reflexión es implícita. En una primera aproximación, para un periodista que lleva en esto casi tanto tiempo como Randall, como es mi caso, el libro no parece sino una serie de perogrulladas sistematizadas. Algo superficial, que no invita a la lectura. No en vano, algunas librerías que lo venden en su versión original, lo anuncian como un libro de anécdotas; el libro más vendido sobre periodismo en ingles, eso si, pero un anecdotario.

Esa cualidad lo convierte en accesible. Es entretenido leerlo, bueno para el verano. Como escuché en cierta ocasión a Luis del Val, “es que la anécdota es fácil de comprender y hasta divertida…”. En este punto, tiene ya una primera utilidad muy recomendable. Bajo esa apariencia superficial se encuentra una reflexión ordenada, bien estructurada, sobre los aspectos más cotidianos del ejercicio periodístico. Cierto que no es un sesudo trabajo de epistemología, ni siquiera un ensayo deontológico: es un manual práctico, un recetario. Y en cierto modo se parece a los de cocina: describe recetas que sabemos que nunca haremos junto con otras que nunca cocinaremos tal y como se explican y, por fin, algunas que trataremos de llevar al plato; pero igual que estos, su lectura nos ayudará a desenvolvernos en general en la cocina con cierta soltura.

Aún puede sacarse más. Los puntos suspensivos de la anterior cita a Luis del Val indican que su frase no acababa allí, sino aquí: “…para descubrir la categoría, en cambio, hay que pensar”.

Y también el trabajo de pensar puede hacerse a partir del libro de Randall. Aunque aparentemente simple, a pesar de su candor general y su romanticismo -que hasta su prologista español, Joaquín Estefanía, destaca-, “El periodista universal” puede considerarse una obra de referencia, una fuente relevante que sumar a los recursos que nos permiten comprender la evolución de la profesión periodística. Si se quiere, hasta un paradigma desde el que observar la realidad de la profesión periodística; una herramienta que, sobre todo por los jóvenes, puede usarse como referencia previa que cruzar con la propia experiencia para obtener conclusiones propias.

Con el filtro y las precauciones debidas, cada cual con su propio mobiliario intelectual. Porque lo que Randall cuenta es un modelo ideal, de ahí que lo tilden de ingenuo. La realidad es distinta.

En la tarea de construir diariamente una realidad a convenir, en la que se empeñan cada vez más empresas de periódicos del mundo global, los periodistas, sobre todo los que no ocupan puestos directivos, han perdido la mayor parte de su papel, han dejado de ser protagonistas se han quedado como figurantes con frase: han dejado de ser el factor principal de la noticia para convertirse, de un modo alarmante, meros transcriptores de las mismas. Ni siquiera conservan la capacidad de asignar a los hechos esa cualidad: es general que ya se sepa lo que va a convertirse en noticia aún antes de que esta se produzca.

Digamos que las fuerzas e intereses que inciden sobre los medios han dejado de considerar a los periodistas como elemento relevante y tratan directamente con las empresas, quienes a su vez han desconsiderado a los profesionales en la práctica. Hay que aclarar que esto no sucede mediante acuerdos, imposiciones o pactos en concreto, salvo en casos a partir de cierta envergadura, sino que se manifiesta de una manera sutil, a través de la práctica relacional de las empresas y de determinados preceptos prejuzgados y asumidos de antemano por los propios periodistas. Claro también que todavía quedan parcelas en las que esto se suaviza, quizás algunas en lo local y otras en secciones muy especializadas, pero no es la tendencia.

Nick Davies es periodista de The Guardian y autor de “Flat earth news”, un libro que ha publicado a partir de una investigación llevada a cabo por él mismo con la universidad de Cardiff. Para entendernos, a Davies le preocupa el grado de realidad que hay en la realidad publicada. Especialmente se fija en los casos de falsos acontecimientos, de fenómenos aparentes, elaborados frecuentemente desde los despachos de relaciones públicas (modelo anglosajón), que pretenden y consiguen configurar en una medida importante la realidad percibida de cada día. Por ahí va el título de su libro: No sólo algunas religiones mantuvieron durante siglos la creencia de que la Tierra era plana, en contra de la opinión científica y hasta de la evidencia, como es de sobras conocido, actualmente aún existen sociedades que mantienen esta afirmación y hasta se arrogan el titulo de “desprogramadores” de la humanidad defendiendo que la idea de la redondez de la Tierra es una falsa imposición. The Flat Earth Society es una de ellas.

Davies ha estudiado la actual prensa británica -los mismos patrones que corta Randall- y se ha encontrado, por ejemplo, con datos que afirman que los redactores están elaborando con total certeza sólo el 12% de las noticias, hay otro 8% de estas cuyo origen se duda y, definitivamente, el 80% procede total o parcialmente de agencias de noticias y gabinetes de relaciones publicas. Más: los despachos de agencias suponen entre el 60% y el 70% de The Times, Daily Telegraph, Daily Mail o The Independent. Y mas de la mitad de The Guardian, donde trabaja el autor.

Hoy, el trabajo de los periodistas ha aumentado y ahora cada uno escribe el triple que hace 20 años; entendiéndose a la inversa la dedicación profesional que puede dedicarse a cada pieza. Más aún, el 70% de las informaciones nacionales (Gran Bretaña) se han escrito fuera de las redacciones y han sido copiadas por estas. Sólo en el 1% de los casos se reconoce esto en la data.

Sólo es un ejemplo. El documentado y demoledor análisis que Nick Davies hace en su libro, cuyos detalles y conclusiones han sido amapliamente respaldadas por la profesión británica, demuestra que la práctica periodística de hoy nada tiene en común con lo ideado por Randall.

De todos modos, estamos en medio de un río revuelto. Al igual que los propios periódicos, la profesión del periodismo esta viviendo en estos tiempos una notable confusión, dominada fundamentalmente por la utilización estratégica de los medios por parte de corporaciones de mayor calado, que son sus dueñas, y, por otra, por los vertiginosos cambios tecnológicos que están produciéndose en el mundo y que afectan sensiblemente a todos los aspectos de la misma: desde la propia definición de periodista hasta la explotación de su trabajo, los medios disponibles o sus derechos de autor.

Lo que Randall propone, lo que refleja Davies, lo que hoy es y lo que será en unos años puede que acaben pareciéndose poco o nada. En 2017 los periódicos convencionales siguen perdiendo, los medios audiovisuales se simplifican, la red crece sin que aún la hayamos comprendido… y los nuevos medios sorprenden, marcan hitos y desaparecen con la misma facilidad. Pero siempre queda algo.

Por prudencia, en estos tiempos, no debemos tomar ninguno de estos libros del momento como una guía a seguir. Como diría el capitán Barbosa de “Piratas del Caribe”, “no hay que seguirlos al pié de la letra, tan sólo son una directrices…”

SMART CITIES vs. CIUDADES INTELIGENTES: Más que una cuestión de matices…

A ver, lo que quiero decir enfrentando ambos conceptos es que, por muchas revueltas idiomáticas y/o semánticas que queramos dar, una cosa es una ciudad inteligente y otra una smart city.  Aunque haya quien quiera que se confundan los conceptos, no se si interesadamente -no entendería un “para qué”- o por simple ligereza…

Por partes. Definamos inteligencia que, según el DRAE en sus tres primeras acepciones,  es la “capacidad de entender o comprender” o la “capacidad de resolver problemas” o mismamente el “conocimiento, comprensión, acto de entender”…  ¿Que quiere decir eso? Pues que el sentido de la inteligencia se relaciona con la comprensión de las cosas y con la solución de los problemas.  En cierta ocasión oí decir a Jose Antonio Marina, hablando de las ciudades, que “la inteligencia es la capacidad de resolver cuestiones nuevas con conocimientos viejos”; o sea, encontrar explicación y soluciones para asuntos que se presentan imprevistamente y con características no conocidas hasta el momento, acudiendo a lo que ya sabemos de antemano.  La información no es la inteligencia, la inteligencia es lo que se deduce del uso práctico que damos a la información.

Y a eso no alcanza una smart city. Una smart city se limita a dotarse de instrumentos que obtienen y procesan información y que, como consecuencia, facilitan la administración automática de determinados procesos y procedimientos.  A lo más que puede aspirar es a la aplicación de la inteligencia articial, que no es otra cosa que una aproximación informática a la inteligencia humana.

Porque la inteligencia sin emociones es incompleta.  Una de las funciones clásicas de la inteligencia es el conocimiento que desemboca en la producción de la ciencia y la técnica. Sin embargo, este proceso así limitado fracasa en el campo del afecto, la convivencia y, en definitiva, de la propia felicidad humana.

Aparece la dimensión social de la inteligencia, en tanto capacidad de la naturaleza y la condición humana. Asi podemos hablar del grupo inteligente y decir que es aquel que favorece la creatividad de sus componentes y promueve la acción, pasando así a la forma de felicidad compartida, incitando la capacidad de colaboración de las personas.

La ciudad inteligente es, pués, aquella que está en mejores condiciones de servir al ciudadano, facilitando y estimulando la acción de sus habitantes. La ciudad inteligente es aquella que acoge a ciudadanos capaces de transitar proyectos posibles a proyectos reales, creando una cultura urbana diferente, y embarcados en la tarea de perseguir la felicidad personal y colectiva.

¿Y por qué todo esto? Pues porque la novelería imperante y la presión de los medios de comunicación, olvidados definitivamente sus funciones sociales, están haciendo que se suplante el concepto de ciudades inteligentes por el de smart cities y esa reducción no la podemos permitir.  Porque salimos perdiendo como sociedad.

Me parece fantástico todo eso de la IA, me confieso early adopter y hasta un poco friqui de la tecnología, pero no podemos perder el concepto y la misión real de una ciudad inteligente, de una humanidad inteligente.  Como caigamos en esa trampa, la que supone confundir inteligencia con sistemas informáticos, vamos literalmente de culo.  Con perdón.

Así que dejemos convivir ambos conceptos, distinguiendo higiénicamente tal de cual, y prosperemos en ambas direcciones.  Sin fastidiar nada.

Gaviotas, charranes y otros pájaros: Un entretenimiento sobre el significado de los símbolos…

Un símbolo es un signo, una imágen básica, que establece una relación de identidad con una realidad, generalmente abstracta, a la que evoca o representa.   Cuando los símbolos se corresponden con figuras directamente asimilables con animales, plantas y otros elementos de esa realidad, se produce un trasvase de significados.  Independientemente de la intención primera de quien elevó tal o cual imágen básica a la categoría de símbolo, el mismo se interpreta acepcionalmente con esos otros significados que provienen de los contextos originales de la imagen simbolizada.

O sea, que si tu tomas un olivo cómo símbolo o un pez o una chimenea con humo, aquello que tu pretendes simbolizar se asociará también -ojo, también- a la casualidad semántica propia del olivo, del pez o de la chimenea con humo.  Y eso es lo que viene pasando con la gaviota del PP…  que ahora quieren confundir con un charrán para evitar la asociación con  la basura que tan habitualmente conforma el hábitat de las poblaciones urbanas de las gaviotas.

– ¡Valiente tontería!, dirán ustedes.

Y sí, lo es; pero ilustrativa y muy entretenida. Vayamos al grano…

Esta es la evolución de logo conservador. Observen la silueta de las gaviotas:

Y estas son siluetas de gaviotas reales:

Como habrán observado, la gaviota que anda por los vertederos tiene la cola cortita, como la silueta del símbolo de Partido Popular que, para más inri, se la recorta aún más en la evolución más reciente de su logo.

Sin embargo el charrán que ahora reivindican, porque principalmente no es asociable a la porquería porque no anda con la basura, tiene una colita más pizpireta y más larga:

De lo que podemos deducir que, si en el terreno simbólico hubieran pensado siempre en un charrán, habrían destacado su larga y distintiva colita, en forma de V, y no, precisamente, la habrían recortado hasta hacerla desaparecer.

Y también deducimos que cuando en los estatutos del Partido Popular se dice literalmente que su logotipo, retocado recientemente, “está formado por las siglas de la formación coronadas con una gaviota perfilada, conjunto enmarcado por un círculo, todo en color azul”, no es porque el redactor se confundiera en su día, como tambíen andan diciendo por ahí.

Más, porque según se dice en los estatutos anteriores del partido: “Las siglas del Partido Popular son PP y su logotipo está integrado por las palabras ‘Partido Popular’ cobijadas bajo un símbolo que representa una gaviota con las alas desplegadas” (Disposicíón general 3 del Estatuto del PP de 2008).

 

Corolario: Si el PP no quiere que en su logo haya una gaviota, porque ésta se asocia a la basura y la basura a la corrupción, lo que tiene que hacer es quitar el pájaro de enmedio y dejar de enredarse en tramas florentinas .

 

PD.- Cómo este es un blog de comunicación y esas cosas, no entraré en valorar la existencia de otro tipo de pájaros -esta vez figuradamente- que también influyen y mucho en la imagen de esta organización.

 

 

Las ciudades que mejor llevan su ‘estrategia inteligente’ (#smartcities). Barcelona, la única española…

Nokia lanzó en noviembre pasado un estudio que identifica las mejores prácticas de 22 ciudades inteligentes de todo el mundo en base a su nivel de desarrollo de aplicaciones TIC y de tecnología IoT en torno a tres pilares: inteligencia, seguridad y sostenibilidad: The Smart City Playbook (‘El libro de la Ciudad Inteligente’).  Entre esas 22 ciudadaes ´solo hay una española, Barcelona…

Pero lo que más atención me llama es que Málaga o Sevilla -desde donde escribo- no aparecen en un informe, en una lista, en la que hay ciudadaes con un cero patatero o un uno raspado en algunos de esos tres campos. Se ve que, aunque la propaganda pregone recurrentemente nuestros pretendidos avances en estas materias, aún somos irrelevantes en el panorama smart.

Hay que seguir en la senda y aumentar los esfuerzos, no tanto por la aplicación tecnológica que pide el desarrollo de las asmart cities como por los objetivos de progreso, seguridad, sostenibilidad, etc., que persigue la estrategia.

Sevilla lo tiene más apurado, porque anda ahí queriendo ser reconocida como capital verde europea en 2019 y no parece que los ritmos -como en casi todo los demás proyectos ciudadanos hoy por hoy- sean los más adecuados.
Veremos…

El Real Instituto Elcano, que ha editado mi versión de la primera vuelta al mundo de Pigafetta…

Ando pagado de mi mismo estos días, porque el Real Instituto Elcano ha elegido mi versión actualizada del “Primer viaje alrededor del Globo” de Antonio Pigafetta, la que realicé para la Fundación Civiliter, para editarlo impreso y distribuirlo entre autoridades, grandes empresarios y consejeros del conocido think tank español.

Y lo ha prologado el presidente del Real Instituto, Emilio Lamo de Espinosa, quien ha reconocido a la Iniciativa Ciudadana Sevilla 2019-2022 como promotora de las conmemoraciones del V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo…

La edición del Real Instituto Elcano, en PDF, puede con seguirse aquí.  La edición digital, en EPUB, de la Fundación Civiliter, en este enlace.

 

La política europea de #comunicación para 2017: más de lo mismo y crece la brecha…

En la agenda que se trazó cuando en 2014 fue elegido presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker reconoció que la confianza en el proyecto europeo estabá bajo mínimos historicos en varios países de la Unión y se comprometió a poner en marcha actuaciones para “reconstruir puentes en Europa tras la crisis y restaurar la confianza en el proyecto europeo por parte de los ciudadanos”… y sus representantes a escala nacional.

Luego vino el Brexit y se extendió su ejemplo en un Eurexit que prospera cada día…

Sin embargo ningún cambio visible se ha producido en la estrategia de comunicación de la UE, que sigue anclada en sus viejas prácticas capitalinas (bruselenses) y sobre directrices y manuales  que son poco o nada eficientes: la percepción de la UE en los pueblos que la forman sigue siendo muy débil, alejada y su necesidad/beneficio facilmente contestable.

Tampoco es que se hayan esforzado mucho, a mi entender; porque el principal prescriptor de las bondades de una Europa unida es en cada pais su propia administración -es el portavoz cercano a los vecinos…- y, por mi propia experiencia como consultor, no creo que al final del hilo de las políticas europeas de comunicación, cuando se llega al territorio, a las administraciones más locales, se apliquen adecuadamente las claves estratégicas que los planificadores de la Comisión dicen exigir.

En fin, juzguen ustedes mismos.  Los documentos que adjunto se refieren al presupuesto de la Comisión Europea para 2017 y las bases de su aplicación. Teóricamente sube alrededor de un 3% sobre el año anterior y alcanza un máximo del presupuesto propio de la UE de 81.269.000 €.

2017 work programme in the field of Communication y Annex (desarrollo en detalle).

Pero lean, lean y saquen sus propias conclusiones. Y si encuentran algo novedoso, avisen, por favor.

Un vistazo rápido a los canales por los que se informan los españoles en 2016…

El Reuters Institute ha publicado su Digital News Report de 2016 que refleja por cuáles canales se informa la gente en el mundo.  Es un histórico.

En el caso de España, el predominio sigue siendo de Internet. Y va aumentando…

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Dentro de Internet, el escenario pertenece cada vez más a los smartphones…

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Para terminar, quede constancia de la tendencia entre los canales líderes, que marca una leve caida de la televisión…

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