Eso era Lysol hace algunas décadas: un desinfectante orientado a la limpieza doméstica que fue objeto de una reconstrucción de marca tremenda.  Lysol se vendía y se publicitada en las más variadas publicaciones también para su uso en la “higiene femenina”, con un discurso que aludía a la limpieza y el buen olor genital.  Pero en realidad se trataba de un eufemismo: en unos Estados Unidos en los que estaba prohibido el control de la natalidad, Lysol se usaba como anticonceptivo, recomendándose su uso como lavado tras el coito…

Este vídeo, que me sorprendió en su día, lo cuenta.  Muy visual, pero en inglés…

La medicina, que al principio calló, y la aparición en los 60s de los anticonceptivos legales, finalmente acabaron con este llamativo uso.

Lysol sigue hoy vendiéndose, aunque ahora para sus fines naturales, como Mistol y tantos otros.