Aterricemos. Muchas empresas están perdiendo mucho tiempo y mucho dinero, tratando a ciegas de llegar a la gente en redes y medios sociales, deslumbrados por las palabras de los gurús o alarmados por las profecías que sentencian que todo el no lo haga todo online está perdido.

En los útimos tiempos se ha producido una auténtica fiebre del oro virtual. Todo el mundo se ha echado al camino creando perfiles en las redes más populares, contratando agencias y profesionales de denominación; pero el que más y el que menos ha generado una presencia en red sin pensar qué demonios van a hacer allí una vez llegados.  El caso de los políticos autodenominados 2.0 ha sido tal vez el más llamativo, por ese afán de los medios convencionales de magnificarlo todo en ese ámbito. Pero la discreción con que numerosas empresas se decepcionan día tras día y comienzan a desconfiar de un sistema inmaduro y de unos consejeros demasiado advenedizos no minimiza el efecto.

Llevo mucho tiempo diciendo que todo este lío de redes y medios sociales se comporta como herramientas y no llevan a ningún sitio si no son consecuencia de una sólida estrategia.   No crean que es nuevo, está pasando lo mismo que con la web.  ¿Cuántos millones de webs habrá por ahí muertas e inútiles, pero indexables e indexadas? ¿Cuánta inversión llevada a pérdidas?…

Pues lo mismo está pasando ahora. Lo repito, otra vez, porque mi habitual interpretación realista y prudente de los datos -que son siempre relativos en el ámbito de los negocios, hay que recordarlo- se ha visto refrendada por una de los mas grandes investigaciones llevadas a cabo en el mundo: Digital Life de TNS, que ha estudiado cómo se comportan en línea y por qué hacen lo que hacen más de 72.000 consumidores en 60 países .

La conclusión es tajante: Más de la mitad de los consumidores no quieren ser molestados en las redes sociales. Un 57 por ciento de las personas en los mercados desarrollados no quieren relacionarse con las marcas a través de redes sociales. La cifra sube al 60 por ciento en los EE.UU. y al 61 por ciento en el Reino Unido. Y ya se sabe que ambos mercados anticipan lo porvenir para otros.

El haberse tomado a la ligera éste y otros datos similares está haciendo daño a una razonable evolución de uso corporativo de redes y medios. Quien falla suele desconfiar y ralentiza sus decisiones.

Claro que todos sabemos por dónde se va al futuro, pero algunos harían bien en volver a pensarlo.  Y en pedir consejos menos… iluminados.

Echen un vistazo y valoren otros datos. Aquí, el estudio en versión interactiva.  Aquí, un resúmen.